martes, 19 de agosto de 2008

Juego olvidado


Dentro de mis recuerdos de los ochenta profundos (los primeros 5 años de la década tan famosa), están los juegos de plaza y Jardín infantil. Varios de ellos cantados, como el "Corre el anillo" o la "Guaraca"(el que mira para atrás se le pega la pelá).
Hay una canción que empezó a sonar en mi cabeza hoy en la tarde: Antón, Antón, Antón Pirulero, cada cual, cada cual atiende su juego y el que no, el que no, una prenda tendrá. No pude ordenar las imágenes de juegos con la cancioncita dichosa. No sé si era realmente un juego o sólo se cantaba. Me acuerdo del Mandandirun dirun dán, del perro judío (
infame
juego xenófobo), de las rondas y juegos de palmas varios (desde "Era una paloma, punto y coma..." hasta el que terminaba con la Mujer Maravilla casándose con John Travolta), pero de Antón Pirulero nada.
¿Sería un juego censurado?
Con ese nombre, ¿cómo debería jugarse?

lunes, 18 de agosto de 2008

Reflejos


Me pasa en algunas situaciones que tiendo a dar una respuesta sin pensar, casi como en los juegos infantiles en que a una palabra seguía siempre otra, algo mecánico.
También pasa con las muletillas al hablar, yo digo mucho "como"; por ejemplo, en vez de decir "es feo..." digo "es como feo...". Me doy cuenta cuando lo hago, trato de evitarlo, pero igual se me sale. Hay personas con muletillas no verbales (jaja un nuevo concepto), movimientos de manos, de cara , rascados varios u ojos muy abiertos al hablar en público. Es cosa de fijarse un poco. Aunque lo de los tics es cuento aparte, hay harta pega para asesores de imagen respecto a muletillas varias.


sábado, 16 de agosto de 2008

Comidas exóticas


No hablo de comer moscas, gusanos, serpientes o perros, sino de las comidas llamadas "étnicas". La cantonesa internacionalizada es la que todos hemos probado , la árabe con sus rellenitos y dulces exquisitos, la india y sus masalas perfumados, la japonesa por el lado del sushi, la tailandesa con su agridulce y tofu, la italiana con sus masas celestiales, la peruana y sus insuperables cebiches y picoteos, la brasileña con sus camarones y porotos sabrosines, la mexicana con sus picantes y salsas negras.
De repente dan ganas de probar un sabor nuevo, una preparación diferente. Nosotros somos re tentados en ese sentido, de repente vamos a comer a uno de estos lados y nos fijamos en el plato que más nos gustó, después buscamos las recetas, los ingredientes y nos convertimos en indios (mexicanos, árabes, chinos, japoneses o peruanos) por una noche (gracias supermercado de la esquina que traes harta variedad). Mi marido prefiere las carnes, mi hijo los guisos y salsas y yo los postres. El suspiro de limeña ya me queda casi profesional, ahora estoy tentada de hacer Mamul, ya vi que los ingredientes no son nada del otro mundo (pienso hacer con nueces, no con dátiles, que encarecen la receta). Después les cuento cómo quedan, ñami, ñami.

viernes, 15 de agosto de 2008

Hace bien


Es una frase destinada exclusivamente al público adulto. Es tan espanta-niños como la palabra "tareas".
Los publicistas lo saben, por eso lo ponen en sus mensajes sólo cuando la que compra (o decide la compra) es la mamá.
A los niños hay que decirles que las cosas son ricas, no que te ayudan con las defensas, la formación de tejidos o la regularización intestinal. Los niños tienen otros intereses. Por ejemplo a mi hijo le gustan las betarragas y le interesaban más todavía cuando chico porque hacía el pipí rojo.
¿Comer zapallo para que te engorden las piernas?: puro jugar con los complejos de los "patas flacas".
"Te da fuerza" actúa sólo con los niños engrupidos con el deporte o con pegarle a otro.
Por eso lo que mejor funciona son los regalos, una chuchería de moda para que elijan tu cereal, porque aunque le pongan 3 vitaminas más que la competencia, se vende más el que trae regalos choros.
Desde hace dos años, aproximadamente, vienen saliendo productos para adultos jóvenes sedentarios, haciendo hincapié en lo saludables que serán si los consumen, como si un arsenal de aguas, juguitos y cereales fueran suficientes contra años de prácticas poco saludables (copete, trasnoche, cigarro, poco sueño, poca fibra en la dieta, nada de ejercicio)... pero te tocan la parte carente y entonces por hacerle un bien a tu salud terminas tomándote unas cápsulas raras que cuestan un ojo de la cara.

Encuentro que lo que de verdad hace bien es salir a caminar (o andar en bici los que tengan la oportunidad) conversando con alguien, reírse un rato y tomar de once pan con palta (que "es rica y te hace bien"). Ese sería mi remedio mágico.