lunes, 15 de diciembre de 2008

Ayuda


A propósito de Le Carré y su señora ayudina, quiero homenajear a todas aquellas personas (la mayoría mujeres pero hombres también) que ayudan a sus parejas para que puedan trabajar de la mejor manera posible. Son como los socios desconocidos, que dan una idea, hacen un trabajo o mejoran un producto para que todo le salga bien. Lo hacen humildemente, sin recibir ningún reconocimento... y lo hacen felices de la vida. También están los que trabajan juntos y se potencian... Pucha que lindo.
A estas alturas del mes ya se me está notando el espíritu navideño.







Y ¡otra, otra!

viernes, 12 de diciembre de 2008

El Mejor Regalo


El regalo navideño que más se recuerda es el que nos sorprendió o el que justo queríamos. Eso depende siempre de la etapa que estamos viviendo, porque por mucho que me gustó la muñequita con ropa amarilla que venía en un moisés tejido y la lonchera metálica muy bacán de los super amigos con relieve y termo, si me las regalaran de nuevo no tendría mucho chiste (bueno la lonchera sí, por el tema de la coleccionista de cachureos que llevo en mí).
Me gusta regalar cosas artesanales (ya les conté que estoy haciendo aros y pulseras con cuentas de vidrio), también disfruto recibiendo las galletitas (mmm) de mi comadre y los accesorios tejidos tan lindos de la Clau.
Otra cosa que me encanta recibir y regalar son libros, música (discos o entradas a conciertos) y películas.
Ah regalos, regalos, regalos/ gastos, gastos, gastos.
Hay algunas personas a las que se les pasa la mano y se endeudan de aquí al Bicentenario en cómodas cuotas que nunca terminan. Y estoy segura de que esa no es la idea de la Navidad.
Claro que me gustaría que mi viejito llegara con un MacBook Pro con 250 GB de disco duro, una semana en Puyehue, entradas Vip Platinum Top a Simply Red y Serrat en el Casino de Viña y una botella grande de Kenzo Amour, pero el gasto significaría endeudarse hasta el infinito y más allá, parafraseando a Buzz.
¿Cómo equilibrar la celebración? ¿Cómo hacer que la Navidad no sea un festival de gastos?.
..



lunes, 8 de diciembre de 2008

Mágico y Misterioso


Como el viaje loco en micro de Juan la morsa y sus amigos (vean el video), hay lugares que nos transportan a la infancia o a algún otro momento de la vida. No hablo de cosas trascendentales o místicas, sólo de recuerdos. Me pasa con las distribuidoras de golosinas; me traen recuerdos con su dulce olor a galletas-guagüitas-pseudochocolates. En una de esas tiendas conocí las monedas de cien (para que vean lo viejo del recuerdo y de quien les escribe) porque mi papá siempre ha sido asiduo a las galletas y alfajores en bolsas y cajas por mayor, y cuando aparecieron las monedas reemplazando a los billetes con un Diego Portales, le pedimos al tendero que nos mostrara la metálica novedad.
Hace poco fui de compras "al por mayor" para la convivencia de fin de año del curso de Estudiosín, así que me reencontré con esos sonidos, olores y recuerdos. Qué gusto me dio comprar cajas de M&M, de cuchuflíes chocolatosos, papitas corte americano, brownies bañados en chocolate, bebidas de a medio, bombones, calugas, ramitas, galletas, alfajores... todo a precios increíbles. Yo aproveché de comprar para mí una caja de chicles. En vez de comprar mi barrita semanal, ahorré y tengo chicles de sandía (ya no hacen de canela en esta marca) para más de un mes.


jueves, 4 de diciembre de 2008

Hitos


Preguntándole sobre una prueba de Sociedad a Estudiosín, me quedó dando vueltas el tema de los hitos que marcan el paso de una edad a otra. Como la invención de la escritura que separa la prehistoria de la historia, también hay hitos que marcan la vida, no sé, como cuando te salen los dientes definitivos, cuando pasas a Media, cuando sales del colegio, cuando sales de la U... pero hay uno en lo que no creo posible llegar a acuerdo: ¿cuándo una persona puede considerarse "adulta"?
Porque aparte de la edad influyen muchas cosas; la madurez, responsabilidad, si se vale por sí mismo económica y emocionalmente...
Hay algunos que piensan que cuando la gente se casa "sienta cabeza", otros que cuando tienen hijos. Yo me sentí adulta cuando tuve que tomar decisiones que antes no tomaba, hacer cosas sola: cuando me fui a la U. Era chica pero igual me sentí adulta. No es que en mi casa me trataran como niña, pero fue diferente.
¿Ustedes han tenido esa sensación?