sábado, 30 de agosto de 2008

¿Para qué?


A uno le pasan cosas, a gente conocida le pasan y a otra que no conocemos también. De todas ellas sabemos y muchas vecen nos impactan. A veces el asombro llega a un punto que nos hace cuestionar cómo vivimos, qué queremos y qué va a ser de nosotros de aquí a cinco o diez años.
Sé que es un viejo clisé el "que nadie tiene la vida comprada", pero es una prueba de la tremenda sabiduría que tienen las frases populares. Estoy pensando en las niñas que murieron ayer en el norte. En otras personas que han muerto en accidentes. En que nuestras certezas no son tales. En que nos movemos en un mundo donde las perspectivas cambian.
Hay algunos que dicen que es la vida, que es Dios o el destino. La cosa es que este intrincado juego de interacciones mutuas donde estamos es bien raro. Como las buenas películas tiene vueltas y finales inesperados.


Parecen preguntas de gurú de autoayuda pero:
¿Para qué hacemos lo que hacemos?
¿Estamos contentos con eso?
¿Tenemos con quien compartirlo?
¿Nos alegramos de lo que les pasa a los demás?
¿Nos importa sólo la plata o algo más?

viernes, 29 de agosto de 2008

Buenas combinaciones


Pasa sobre todo con las comidas, que de repente uno encuentra combinaciones (en el caso de sabores) que los ingredientes por separado no dan, como: el sushi, el manjar con lúcuma, el merengue con frambuesa, el queso crema con soya y sésamo, el arroz con palta, quesillo con mermelada, leches evaporada, condensada y crema, jamón con mostaza, prietas (morcillas) con arroz (discúlpenme los vegetarianos), whisky con un toquecito de amaretto, repollo con aceitunas, habas con cebolla picada finita, plátano con naranja, chirimoya con naranja, ajo con albahaca, queso y vino, pan y bistec, muesli con yoghurt, menta y limón, naranja y jengibre, pucha qué buenas juntas.
Hay combinaciones de moda, como las botas con falda, que no uso desde mis años infantiles. En esos tiempos me gustaban las botas vaqueras... ahora no las usaría.
Otra combinación que me gusta son las poleras con camiseta debajo. Cuando iba en octavo, allá por el glorioso año 90, me ponía frecuentemente un polerón rosado pálido con líneas azules delgaditas en el antebrazo con una polera azul encima. Me quedó la costumbre de vestirme por capas y debe ser por eso que me gustan tanto los chalecos sin mangas.
La música diferente tocada en secuencia produce efectos lindos muchas veces, como Elis Regina seguida de The Hollies, Marisa Monte seguida de Amparo Ochoa, Gilberto Gil entre Los Tres y Nina Simone, Patti Smith con Peter Gabriel, su buen Pizzicato Five de vez en cuando y el infaltable Víctor Manuel (gracias flechitas entrecruzadas).
Hay combinaciones que forman secuencias que interpretamos de cierta forma, como leer y ver tiras de Liniers y Montt un mismo día.
Sólo en matemáticas el orden de los factores no altera el producto.

jueves, 28 de agosto de 2008

Leer


Nunca he hecho el test de cuántas palabras por minuto puedo leer. Creo que son hartas, eso porque entreno todos los días. Me acuerdo de la primera vez de haber sentido eso de ver algo y no poder evitar leerlo; un disco Pare, un cartel, una pizarra de restaurante...una sensación rara pero agradable.
Ya no soy una devoradora de libros como hace unos años, pero tengo un librito a mano siempre que lo necesite.
Para los que les guste leer en voz alta existe un voluntariado en la Corporación para Ciegos, donde puedes aportar leyendo libros para aumentar la biblioteca de audios que personas de diferentes edades usan. Yo soy voluntaria hace unos meses.

Me acordé de Moe, cuando iba a leer cuentos a los niños del hospital y lloraba con Mujercitas.

Dichos con la palabra: Lee mis labios, Me leíste la mente, Lo leí en tus ojos.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Otras Yerbas


Es un dicho que se usa para hablar de otras cosas que se relacionan un poco con el tema principal, pero no de lo mismo. Sirve de muletilla para muchos títulos de libros.
En este caso me voy a referir literalmente a las yerbas o hierbas que se toman en infusión, tisana o que ayudan a aromatizar una comida, como la hojita de laurel que le da a los tallarines un toque casero instantáneo.
Me gusta el té más que el café, y las agüitas después de almuerzo. Si puedo tomar mate o té rojo (le encuentro un dejo a mate a este té), lo tomo, por supuesto, más todavía si se prepara al lado del brasero con cedrón y azúcar quemada. Una tetera con agua, otra con leche... (con unas tortillas para acompañar, o churrascas, mmm).
Ah, el cedrón... ¡qué olor más rico!.
Aunque me encantan los tés pitucos de frambuesa, aromatizados con manzana o arándano, mi agua favorita es la de cáscara de limón.
Me acuerdo de chica, en esos veraneos familiares en Duao, que recogía boldo solamente para hacerme una agüita al volver a la casa.
No sé que sería de mis comidas sin el orégano y mis sopas sin un toquecito de estragón.
Hay algunos que alucinan con las hojas verdes (literal, pero literalmente), pero no es mi caso. Todos mis años universitarios tuve que escuchar las tallas al respecto por venir de Los Andes.

Me declaro asidua usuaria de hierbas aromáticas y medicinales.

Gracias hierbabuena por darnos el mojito.
Gracias manzanilla por sanarnos la guatita.