viernes, 8 de mayo de 2020

Sueños

Cuando era niña quería ser mujer maravilla, arqueóloga y Jem (sin sus dramas, eso sí), hablar con los gatos, inventar cosas, bailar como en Broadway, tener una radio y hacer películas.
Las películas eran escritas, dirigidas y protagonizadas por mí, con mucho diálogo, caminatas, trenes y resolver problemas pensando mucho y con ayuda de los sueños. Bailaba con las aperturas del estelar de los martes en la tele. Hablaba en idioma gato con mis michis y creo que me entendían, pero quería que todos pudieran. Grababa cassettes con mis programas radiales, hablando de música, de películas, de resolver cosas. Eso era ser una voz que acompaña, pero sin que supieran quién era.
Me encantaba el tema de las identidades secretas, tener poderes, reconocimiento y hacer cosas espectaculares, pudiendo volver a la vida común cuando se quiera, sin que te reconozcan, te envidien o te molesten, lejos de gente interesada que te pida cosas que no tienes ganas de hacer.
Cosas secretas que salen a la luz a veces y maravillan. Por eso arqueóloga, por eso Jem, por eso la Wonder Woman.
Leía harto y también quería poder escribir y alegrar a las personas con cosas que les llegaran al corazón y les resolvieran problemas o dudas. 
Y cantar, cantar y bailar. Y brillar un rato y después bajar del escenario y salir caminando tranquilamente.

sábado, 11 de abril de 2020

Conejos

Temporada de conejos
Los que más recuerdo: Miffy, My Melody, el blanquito del reloj, Pedro y sus hermanas, al que sale del sombrero y los que criaba el que le escribe a una señorita en París. 
Conejito TV y Juan Carlos Bodoque.

lunes, 16 de marzo de 2020

Hacia adentro

Covid 19 nos hace cerrar puertas y mirarnos. Pasar tiempo en tareas sencillas, lo que habíamos dejado para después. Tiempo, el que echábamos de menos y que, al llegar de golpe, no sabemos cómo administrar. Ojalá sirva para ordenar y ordenarme.

lunes, 10 de febrero de 2020

La luna se estaba apagando

Y no sabía que estabas danzando con ella. 
Ella menguando y tu vida terminando. Si hubiera mirado al cielo esa noche hubiera encontrado tus ojos cerrados calcados en la tenue luz del último pedacito de la luna.
Lo descubrí ahora, que ya casi se cumple un año. Me demoré en entender ese gesto, ese guiño, ese mensaje entre líneas.
Fue una luna inmensa y blanca la que me hizo pensar.
Nunca igual, pero una misma luna.