
El mes ya nos está llegando a las rodillas, y de a poco va subiendo el nivel. Cuando las cosas están así, aproximándose lentamente hasta llegar al cuello hay opciones: cerrar los ojos y entregarse a lo que venga, sumergirse para buscar una salida oculta, juntar aire y tratar de flotar, dar aletazos o concentrarse en saber por dónde entró todo, porque puede que si cambia la presión, por ahí mismo salga.
A ver qué más trae el tercer mes, pleno de acusaciones constitucionales, autos híbridos, mechoneos colorinches y obras viales saliendo al paso por todas partes. Ah y de la gata de Hualpén no supe más.