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miércoles, 18 de marzo de 2009

Calcetín perdido y una viñeta ad hoc



Hace tiempo que no me pasaba, pero se me perdió un calcetín. Estaba cuando descolgué la ropa, estaba al clasificar los montones por persona y necesidad de plancha, pero al hermanar los pares... se fue. Era uno de mis favoritos. Busqué debajo de la cama, entre los muebles, en la lavadora y hasta en el balcón. Pero sigue desaparecido. No pierdo la esperanza, así que guardé al huacho en mi cajón, a la espera de reunirlo con su hermano. No estoy segura si era el calcetín derecho o izquierdo, por eso no he puesto avisos en las cajas de leche.

Y justo hoy Liniers pone esto (vean la foto, se puede agrandar si hacen clic en ella).

viernes, 26 de diciembre de 2008

Un Pañuelo


Es un lugar común la frase "el mundo es un pañuelo", pero la usamos bien seguido. En el tiempo extendido de las celebraciones navideñas comentábamos acerca de nuestra estadía familiar de un lustro en tierras lololinas, que insisto, no habíamos oído nombrar hasta que apareció en la lista de posibles destinos laborales de Estudioso. Resulta que aparte de tener una abuela que veraneaba en esos parajes y una prima ex casada con un hijo de ese monte, tengo una sobrina que vive allá (hija de un primo), que yo conocí por esas cosas de pueblito chico pero nunca sospeché el parentesco. Además, la hija de una ilustre señora local le arrendaba una casa a mi tía curicana. En nuestra hospitalaria celebración navideña conocimos a la polola de un colega de Estudioso que también proviene del nombrado valle colchagüino.
El mensaje parece ser "no se olviden de Lolol"
Ya está pareciendo guión de Carlos Pinto...



miércoles, 29 de octubre de 2008

Cosas locas


Anoche, conversando con Estudioso, me comentaba que el tema de mi post también salió ayer en un diario, pensando que esa había sido mi inspiración. Buscamos el artículo, que estaba en un diario que no leo con frecuencia (que no leí ayer, por ejemplo) y era cierto: se trataba de los carritos de jugo. Mi inspiración en realidad fueron los carritos que veo todos los días y una botella de néctar que vi en la mañana tirada al lado de un árbol.
Sé que es muy probable que las personas veamos y pensemos cosas parecidas, pero que lo publiquemos el mismo día me parece, al menos, divertido. Es como cuando te acuerdas de una persona que no ves hace años y en pocos días te la topas en la calle. Como cuando vamos a juntarnos con alguien y andamos vestidos iguales (mismos colores en el mismo orden, como polera verde pálido de manga tres cuartos, pantalones grises con bolsillos a los lados y zapatillas cafés). Como cuando decimos la misma palabra al mismo tiempo. Como cuando pensamos en llamar a alguien, agarramos el teléfono y no alcanzamos a marcar porque nos está llamando.
El momento preciso.




miércoles, 23 de abril de 2008

Minutos después


No creo en las coincidencias, sino en la sincronía. El otro día, un poco atrasada, tomé en vez de la Troncal una micro chica y después el Metro, al hacer el cambio de línea me encontré de frente con un chiquillo (se me notan los años en las expresiones que uso) conocido que no veía hace tiempo, que vivió en Calama y ahora está en Santiago. El lunes el cajero se demoró un poco en cargarme la Tarjeta Bip! y no alcancé el tren que venía (y venía lleno), el siguiente era de los largos, con carros extra, así que nos fuimos de lo más cómodos.
Una vez fui a buscar a mi pololo (actual marido) a la U en Playa Ancha, pero ya se había ido, así que me devolví y encontré mil pesos (toda una fortuna en ese tiempo y en "situación de estudio") en el asiento de la micro.
Cuando vitrinéabamos zapatillas en un Mall de los grandes el vendedor resultó ser hermano de una señora que conocimos en Lolol, donde vivimos cinco años sin saber antes de su existencia... para enterarnos al poco tiempo de que mi abuela paterna veraneaba ahí.
Muchas sorpresas por estar en un lugar un minuto después de lo planificado.
Estimado lector y lectora: !Es probable que seamos primos!