
A propósito del hallazgo publicado en Science acerca de que el homo sapiens comparte como el 4% del ADN con los Neandertales, pensaba en la cantidad de cavernícolas que he conocido o visto en mi vida.
No son pocos: los que empujan al prójimo en lugares con poco espacio, los que se agarran a chuchadas por cualquier cosa, los que aúllan al divisar una minifalda, los que quieren ganar-ganar-ganar a toda costa sin razonar por qué o qué realmente necesitan, los que constantemente se salen de sus casillas sin justificación razonable, los que al mínimo estímulo dejan de hacer lo que creen bueno y justo: los que andan a pachotadas por la vida.
Debe ser más del 4% que dicen los expertos.