jueves, 20 de mayo de 2010

Fantasía y realidad


Con imaginación todo puede ser maravilloso.
En un mundo imaginario hay casas que hacen cosas. Algunas lo hacen conforme a la ley, otras de mala forma.

Los Andes es mágico

martes, 11 de mayo de 2010

El poder de las historias


Conozco a alguien que..., a una prima/tía (o)/abuela (o) le pasó...
Es entretenidísimo juntarse a contar historias. Anécdotas familiares que una y otra vez rondan los almuerzos, onces o comidas apatotadas con parientes, y que siempre nos hacen sonreír y acordarnos de la historia que siempre contaba la abuelita.

Además, nos conectan con la familia humana; son historias que compartimos con amigos y así vuelven a vivir en las bocas que las cuentan y los oídos que las escuchan.


Así se aprende la gracia de contar, la gracia de escuchar y lo lindo de la memoria. Hay familias que también cantan. Al final cada uno tiene su canción, que todos corean con más amor que tono.

¿Les conté alguna vez que conocí en persona a Ernesto Cardenal, le leí unos versos míos y me felicitó? todo esto en el mágico valle de Lolol. Cuando tenga nietos, les voy a contar.

jueves, 6 de mayo de 2010

Neandertales


A propósito del hallazgo publicado en Science acerca de que el homo sapiens comparte como el 4% del ADN con los Neandertales, pensaba en la cantidad de cavernícolas que he conocido o visto en mi vida.
No son pocos: los que empujan al prójimo en lugares con poco espacio, los que se agarran a chuchadas por cualquier cosa, los que aúllan al divisar una minifalda, los que quieren ganar-ganar-ganar a toda costa sin razonar por qué o qué realmente necesitan, los que constantemente se salen de sus casillas sin justificación razonable,  los que al mínimo estímulo dejan de hacer lo que creen bueno y justo: los que andan a pachotadas por la vida.
Debe ser más del 4% que dicen los expertos.

domingo, 25 de abril de 2010

Buen disfraz


¡Qué ganas de ir a una fiesta de disfraces! Por el puro gusto de disfrazarse, como cuando era chica y una rama era una varita mágica, un collar de plástico eran las alhajas de una reina y mi par de botas vaqueras eran una Daisy Duke instantánea.

Era entretenido preparar los actos de fin de año del colegio, donde además de disfrazarse de algo había que poner en escena un momento de la vida de ese alguien.

Si la fiesta fuera ahora, iría disfrazada de La Tigresa del Oriente, ¡¡¡Grrrrrr!!!