Debe ser el primer poeta que leí. Todo por esa antología que rondaba en la casa.
Primero las odas, después Salitre. De a poco me fue gustando.
El 23 fue otro aniversario de su partida y hoy veo en las noticias que Plácido Domingo lo representa en una versión de Ardiente Paciencia.
Será bueno, entonces, recordar alguno de sus versos
DE endurecer la tierra
se encargaron las piedras:
pronto
tuvieron alas:
las piedras
que volaron:
las que sobrevivieron
subieron
el relámpago,
dieron un grito en la noche,
un signo de agua,
una espada violeta,
un meteoro.
El cielo
suculento
no sólo tuvo nubes,
no sólo espacio con olor a oxigeno,
sino una piedra terrestre
aquí y allá, brillando,
convertida en paloma,
convertida en campana,
en magnitud, en viento
penetrante:
en fosfórica flecha, en sal del cielo.
