jueves, 16 de diciembre de 2010

Abrazos

Qué ricos son los abrazos. Cuando hay alegría, la comparten y cuando hay pena, la alivian. La explicación debe ser algo como un intercambio de energía, como cuando tocas a alguien y le da la corriente. 

El abrazo es un momento donde las palabras no se necesitan, porque el latir del corazón y el calorcito del otro lo dicen todo.
Yo creo que también tienen la capacidad de detener un poco el tiempo y bajar el volumen de lo que se escucha en el ambiente.

Diciembre es tiempo de abrazos. Espero que den y reciban muchísimos. A la vuelta me cuentan si sintieron esa baja de volumen y la "detenida" de tiempo de la que les hablé.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Cosas que vuelan

Con tantas semillas y pelusas en el aire, es más difícil andar con los ojos abiertos. Nos perdemos detalles de lo que pasa y otras cosas, simplemente, no las vemos.
Percepción restringida y con muchos mocos, más encima.
Hasta mi perra estornuda cuando salimos a pasear.
Mi marido es alérgico (espero que no a mí, jaja) y en la noche ronca porque se obstruye.
Espero con paciencia el fin de la temporada de alergias. Prometo tomarme una cervecita para celebrar. ¿Quién se anota para compartirla?

viernes, 29 de octubre de 2010

La fiesta

Cantar, bailar, comer cosas ricas, conversación entretenida y risas por montones.
¿Qué importa si subimos un par de kilos?


lunes, 11 de octubre de 2010

Federico

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhiLPTQNMAjqT9Qxonuu49yHRW46MxDFqRcpc7n2fR2urN05MQEmVhyphenhyphen-dLKpHzQ58Ev8hRSvFnVvsgdoGtfRITklXtpOUyUBjnzHQcUmmX-3hdvuv6ALX4alkMhvTBXeVPePTfL16qs7PY/s1600/Federico_Garcia_Lorca.jpg Siguiendo con el recuento: no sé la fecha exacta en que escuché o leí por primera vez sus versos, pero siempre me parecieron conocidos. En la Antología de Don Neruda que tenía mi papá había unos versos tristes, con una fuerte tristeza. 

Ese "Federico, ¿te acuerdas?" me llevó a revolver la biblioteca familiar para buscarlo. Así me encontré con la luna, luna, con el verde, verde, con la pena negra que hace llorar jugo de limón y con el viento que ciñe a la niña por la cintura, con Antoñito y Santa Olalla. Ay, Federico, que sentía, sentía.


Uno de los homenajes más lindos, escritos por el poeta rancagüino