sábado, 16 de mayo de 2009

Corrección y cumplimiento


(Parece título de Jane Austen)
Me gusta corregir, pero aclaro al tiro que no soy fanática de los comentarios tipo "te dije...", aunque a veces se me salen. Me refiero a corregir casi como pulir.
Dar más sentido a palabras desordenadas, como cuando escribo un verso hasta encontrar cómo me suena mejor. Debe ser una fijación mía que las cosas se hagan como debe ser; por ejemplo la ortografía, llegar a la hora acordada, hacer las cosas dentro del plazo, cumplir lo que se dijo. Por eso no digo que voy a hacer algo que no tengo ganas de hacer. Por eso cuando dije que iba a hacer algo, lo hago. Si no puedo me sobresalto, ando pensando en lo que dije y por qué no se cumplió.
No sé si es una subespecie de sentido del deber o de hacer las cosas bien. ¡Ah!, manías, manías.






6 comentarios:

Daniel dijo...

En algunas cosas también me gusta corregir, como en el trabajo, sobre todo cuando no se acatan las normas (algo muy importante en el ambito de la salud).
Saludos

Aureliana dijo...

Pero fíjate que ese tipo de manías, sobre todo en lo profesional da muy buenos resultados... De hecho, yo me he puesto tan estricta para corregir redacción y ortografía, que hasta pitutillos aparte me he hecho corrigiendo textos... Saludos tristes, Ñoña, porque Benedetti nos ha dejado...

Ñoña memoriona dijo...

También me dio un apretujón de garganta cuando supe.

Anaís Sandiego dijo...

Las manías y mañas en su punto justo le dan sabor a la vida. A mi también me gusta la corrección y a pesar de que no estudié algo relacionado con el lenguaje me gusta leer y escribir bien.

Es más, me molestan un poco las personas descuidadas que no le dan importancia a que algo esté bien presentado o que se refugian en cosas tontas como 'yo no estudié eso'.

Saludos (y un salud por esa gran persona que fue Benedetti).

Anaís S.

pez dijo...

Eso de corregir ortografías, se me sale del alma. Es como un borbotón que me viene a la garganta o al tecleo, cuando veo una palabra mal escrita proveniente de algún parroquiano con general buena ortografía. Un buen amigo me ha llegado a llamar INQUISIDORA (así, con mayúsculas)por aquello.

Ñoña memoriona dijo...

¡La chacal de la RAE!