martes, 11 de mayo de 2010

El poder de las historias


Conozco a alguien que..., a una prima/tía (o)/abuela (o) le pasó...
Es entretenidísimo juntarse a contar historias. Anécdotas familiares que una y otra vez rondan los almuerzos, onces o comidas apatotadas con parientes, y que siempre nos hacen sonreír y acordarnos de la historia que siempre contaba la abuelita.

Además, nos conectan con la familia humana; son historias que compartimos con amigos y así vuelven a vivir en las bocas que las cuentan y los oídos que las escuchan.


Así se aprende la gracia de contar, la gracia de escuchar y lo lindo de la memoria. Hay familias que también cantan. Al final cada uno tiene su canción, que todos corean con más amor que tono.

¿Les conté alguna vez que conocí en persona a Ernesto Cardenal, le leí unos versos míos y me felicitó? todo esto en el mágico valle de Lolol. Cuando tenga nietos, les voy a contar.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

las palabras son mágicas

Ñoña memoriona dijo...

Palabras, historias, relatos, canciones.
Saludos y gracias por leer

Exequiel Ortega dijo...

uno de los placeres que todavía me permito tener es conversar con mi abuela materna y que me cuente sus vivencias

saludos, ha pasado el tiempo

Ñoña memoriona dijo...

De verdad uno disfruta esas historias, saludos

Maximo Valencia dijo...

Pasa en mi familia también. Una de esas cuenta que mi bisabuela en su orgullo por verse engañada por su marido lo abandonó sin esperar ningun tipo de dinero, ni pertenencias... curiosamente este viejo era un aleman millonario...

vieja orgullosa!!!

saludos!

pez dijo...

¡La oralidad es maravillosa! Hablando se transmite la experiencia.

El mozo literario (Leandro Diego) dijo...

Siempre lo mejor sucede, de boca en boca.

saludos!