viernes, 13 de agosto de 2010

Un brote

Foto de la época, voy a buscar una en la casa
Estaba en el árbol, asomándose. Con su verde reluciente de brote a punto de abrir. 

Como los que había en el patio de mi casa de infancia, donde jugaba con barro, inspeccionaba las plantas, recolectaba semillas de mis flores favoritas (de esas de muchos colores que crecen en algunas veredas, casi siempre en el campo) y me sentaba bien quieta para ver a los pájaros que iban a comerse las uvas de los parrones. 

Donde amarré un pedazo de manguera al naranjo más resistente para hacer un columpio. Donde aprendí a andar en bicicleta y me caí innumerables veces, pelándome las rodillas. Donde tuve pestes y se me cayeron los dientes (que guardé en una cajita de fósforos para que el Ratón Pérez me diera unas monedas). Donde una tarde llovieron gatitos (cayeron uno a uno en los tréboles del jardín chico hasta que estuvieron todos juntos y su mamá gata se los llevó).  Donde me desvelaba imaginándome las estrellas y qué era lo infinito y cómo sería si todo fuera transparente. Donde pasé la primera navidad que recuerdo. Donde armábamos juegos increíbles, cumpleaños y asados familiares. Donde ayudé a compaginar las revistas del Taller Literario Ayllú. Donde escondía dibujos para Dios en las rendijas de la mesa (que eran retratos suyos, con barba larguísima y sonrisa anchísima).

Con esa tinaja en el patio que era el mejor escondite de juegos. Con ese corredor inmenso especial para hacer fuertes con cajas de cartón y ver la lluvia sentada en el sillón.  Con esos muebles llenos de libros que me enseñaron a juntar letras y leer "Los Cuentos de la Selva". Con uvas jugosas de todos colores para refrescar el verano y azahares afuera de la ventana. Con una cocina grandota para hacer muchas galletas. Con una piscina con muros para jugara a la pelota en invierno, hacer carreras de escupos y batallas de agua en verano. Con mis dibujos a tiza  y de mi hermano chico con lápices en las paredes, que mis papás nunca borraron. Con los abollones que quedaron en el techo porque con mi hermano mayor nos subíamos a saltar.

La del espacio preciso para las reuniones de movimientos, talleres y clubes. La de los vecinos que me dejaban pasarme por la pandereta y jugar en su patio, también lleno de árboles. La de las hojas de cedrón que me echaba en los bolsillos para tener siempre a mano su aroma. 

La casa que ya no existe en la realidad pero se quedó en nuestros corazones y memorias. 

Todo por un brotecito verde.


7 comentarios:

Ya Tú Sabes dijo...

Qué lindo lo de la lluvia de gatitos.
¿De verdad te desvelabas imaginando el vacío?

Anónimo dijo...

Qué linda tu casa

Ñoña memoriona dijo...

Me desvelaba, literalmente.
Y sí, una casa linda.

Gracias por leer y comentar

El mozo literario (Leandro Diego) dijo...

Hola! disculpá que use este medio para escribirte pero no encontré tu mail.

Hace un tiempo descubrí tu blog Monoblogueando, lo seguí y creo que vos hiciste lo mismo con el mío (El mozo literario).
Desde hace un año, tengo un proyecto que nació como un ejercicio personal pero después de un tiempo fue tomando forma: Palabras Escritas.
En la página de facebook de Palabras Escritas, subo cada dos días algún meritorio párrafo de los que subrayo en mis lecturas cotidianas; un breve texto semanal de mi autoría sobre curiosidades biográficas Literarias, datos de color sobre la Historia o menciones interesantes sobre la Filosofía; y, por último, sumé un post mensual en el que subo una obra literaria mía pero en formato oral.
A raíz de que se fue convirtiendo en algo más serio que un ejercicio personal, creé una página web para el sitio (además de su facebook) que estoy lanzando recién y te quiero proponer, en un principio, que te des una vuelta por el sitio y, si te interesa, que intercambiemos links de las páginas, y que cada uno suba una entrada recomendando los proyectos del otro.
Es decir, que me mandes un texto introductorio breve sobre Monoblogueando para que yo suba, a modo de recomendación, a Palabras Escritas y que vos hagas lo propio en tu blog con Palabras.
Creo que no nos cuesta demasiado y nos puede ser útil a los dos.
Se puede armar un circuito de lectores y gente interesada en estas cuestiones que nunca se sabe en qué puede terminar.

En fin, no quiero aburrirte (el mensaje ya fue bastante largo), te dejo los links, te mando un respetuoso saludo y espero que me respondas, aunque sea para negar la humilde propuesta de principio a fin.

Buen fin de semana!

Palabras en FB: http://www.facebook.com/pages/Palabras-Escritas/112958463788?ref=ts
Palabras en la WEB: http://www.palabrasescritas.com.ar/

Ñoña memoriona dijo...

Gracias por la invitación. Voy a mirar los vínculos. Estamos en contacto. Saludos

Francisca dijo...

Te recomiendo leer "Este Domingo" de José Donoso. Trata de una manera magistral el cariño a una casa, el importante paso que realizamos por nuestra infancia en lugares que de adultos ya no existen..
Saludos!
Fran

Ñoña memoriona dijo...

¡José Donoso!, qué recuerdos