martes, 20 de julio de 2010

Por esa gente


Pucha que cuesta entender esos giros en 360° "en mala" que se mandan algunas personas. Alguien que parecía honesto, o que parecía centrado y que de repente se muestra como una persona deshonesta, egoísta, que te hace daño gratuitamente.

Uno, que trata de andar de buena fe por la vida, lo pasa mal con estas situaciones; primero, porque no se entienden en el contexto; segundo, porque te obligan a preocuparte, pasar malos ratos y te desequilibran.

De verdad me cuesta entender al señor que nos arregló la ventana y quedó de hacer varios arreglos más, desapareció cuando le pagamos, se ofende e insulta cuando lo llamamos y no nos deja ni siquiera hablar.

Del disgusto pasamos al enojo y ahora ya a aprender la lección.

Quisimos hablarle para decirle que no estamos de acuerdo con lo que hizo y que debiera ser un mejor ejemplo para su hijo y su nieta. Lo intentamos en buena, en serio, pero depende de la persona que el susodicho tenga al lado para contestar. Pasa del "sí, si ya voy para allá, no se preocupe" al "te voy a ir a sacar la cresta" y "no hablo con rotos" (???) sin intermedios ni provocaciones.

Como el gran Condorito, exijo una explicación

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué rasca tu maestro de las ventanas, yo que tú le hubiera hecho campaña de desprestigio vía web, con nombre y dirección, para que no siga estafando

4le! dijo...

A mi me pasó eso con un gallo que vino a arreglar el dvd y se llevó unas piezas y después iba a regresar con los repuestos. Lo peor es que ya le habíamos pagado (La lección).
Nunca más volvió, y eso que vive como a una cuadra,...

Ñoña memoriona dijo...

Pensamos en lo del desprestigio, pero al final decidimos no hacerlo. La vida se va a encargar de demostrarle lo mal que actuó.
Bien car'e palo el del DVD, capaz que sea pariente de este gallo...

Ya Tú Sabes dijo...

Le lección aprendida no se te va a olvidar. Pero no por eso hay que dejar de creer en el género humano. Buena tu posición

Pez dijo...

Chuta no se habrá llamado... ná, mejor ni digo cómo, pero también hubo uno de esos entre los reparadores de mi hogar. Se fue con la mitad de la pega pagada, y un cuarto hecha.

Ñoña memoriona dijo...

¡Guaaa!, capaz que sea el mismo hombre malvado