domingo, 9 de noviembre de 2008

Sobo lo ospomoto


Cuántas veces en la vida hemos cantado cancioncitas ridículas, partiendo por el Jardín Infantil, recreos varios, carretes jugosos y más. Como que uno cae en la alienación. Es raro, estamos tan condicionados que basta que uno solo empiece con la frase, o con el movimiento de manos en un recital, el aplauso o la pifia, para que la cosa se propague y extienda.
Creo que somos adeptos del monitomayorismo, ya lo había comentado antes, pero el aspecto musical se me había estado pasando.
Por eso:
Sube, sube, sube la espumita.
Sube sube, sube la espumita...
Y mi corazón
¡Palpita, palpita, palpita!


4 comentarios:

pez dijo...

Y mi corazón, pa'l poto pa'l poto pa'l poto.

JA.

Vandalismo musical infantil.

Yo sigo escuchando cancioncitas ridículas. El hermano de Papelucho es ejemplo de ello.

Besos.

Maximo Valencia dijo...

jeje!

Es divertido.

Oye el comercial me dio una sed pero terrible!

un abrazo!

Exequiel Ortega dijo...

jaja, épico
lml

Aureliana dijo...

Además que se pegan esas canciones infantiles, he andado un buen rato con lo de la espumita... Me acordé de que cuando chica me daba impotencia cantar "La Mar estaba serena" con o y con a, porque encontraba que sonaban igual, como que no sale bien "lo mor ostobo sorono"... jajaja!