viernes, 8 de agosto de 2008

Cambios de nombre


Una reflexión palabrística en el día del Super 8 (podría habérseles ocurrido a los publicistas, aprovechando la coyuntura teñida de olimpiadas)

Está bien que las cosas cambien, que entre un nuevo aire y se renueven las calles, las plazas, los negocios y las poblaciones. Pero una cosa es la intención y otra el uso. Cuántas veces he visto letreros con un tremendo nombre de algo al que tuvieron que agregarle el paréntesis de "Ex xx", como a la calle Humorista Carlos Helo (Ex Río de Janeiro) en Recoleta, con un tremendo letrero que con suerte se alcanza a leer cuando se va caminando.
¿Quién le dice Julio Martínez a la calle del Santa Laura? ¿Y al Estadio Nacional?
Hay lugares que por mucho que se les cambie el nombre, la gente sigue llamando como antes, cosa de costumbre o cariño por la nominación. O también se ubican por qué había antes en el lugar ("... el negocio queda donde antes estaba tal...").


3 comentarios:

Ñoña memoriona dijo...

Osho del osho del oshenta y osho, Lusho y Lusha se fueron a Shimbarongo en la shatarra, con la shaleca manshada con shocolate.
Suena muy rasca o muy místico (Osho por todas partes)

Artemis dijo...

uy eso es verdad. al final todos vamos a nombrar las calles y los lugares como "donde antes estaba". me parece una cianurica realidad.

saludos
visitame!

Anónimo dijo...

los nombres antiguos se quedan pegados