jueves, 6 de diciembre de 2007

Disfaces


Para representar algo o personificar a alguien, es muy útil ayudarse por ropas, accesorios, maquillaje y postizos. Recuerdo con cariño los días en el Jardín infantil cuando nos disfrazábamos de mariposas, con alitas de celofán o de duendes, con barbas de algodón. Más grande los favoritos fueron: ayudante de mago (una versión de odalisca con velos rojos), flor (al que mi papá dedicó tiempo y creatividad, formando cada pétalo con alambre y papel crepé, coronando todo con un cintillo de estambres amarillos) y ratita (que inventé usando un polerón gris con capucha y un cucurucho de cartulina dibujado formando la cara).
Los disfraces infantiles nos dieron ratos agradables porque eran un juego.

Me llama la atención la cantidad de personas que anda disfrazada cada día, no me refiero a que vayan por la vida como Bob Esponja, sino a los que se visten para aparentar: mujeres jóvenes disfrazadas de señoras, con visos, tacos, faldas y kilos de cosméticos, hombres que aparentan seriedad bajo un traje, personas que escudan sus inseguridades bajo un gran logotipo y joyas rutilantes. Hay otros que adoptan caretas, como quienes finjen enojo y distancia para generar respeto (de verdad me cuesta entenderlos), los que bajo una sonrisa pasan malas intenciones, comentarios y malas ondas, los que adoptan una actitud indiferente porque se sienten distintos y solos, los que quieren demostrar interés y buena disposición, pero a la hora de hacer desaparecen por arte de magia...
Disfraces para toda ocasión y lugar. A veces los personajes están tan compenetrados con el papel, que cuesta reconocer a la persona bajo la chapa.

Por otra parte, existen también los trajes para ocasiones especiales, con los que la gente se viste y no se "disfraza de", como los trajes de los novios, los de graduación, bautizo, en general de ceremonias a las que se asiste para cambiar de estado. Ahí el ropaje es parte del rito, como una representación visible de la solemnidad de la ocasión.

También hay ropa que nos identifica con un grupo, creo que está bien para los jugadores de un equipo de fútbol u otro deporte, pero que en otros casos calza con las características del disfraz (representar o hacer parecer algo como lo que no es).

Me carga la ropa con marcas cada vez más grandes, porque dejan de cumplir su objetivo (vestir) para transformarse en instrumentos de discriminación. Me gusta lo original, individual, que exprese lo que se es y se siente de verdad. No me gusta verme igual que una foto de revista, que un maniquí de tienda o que alguien a quien no conozco.
Los invito a que la próxima vez que busquen ropa, se guíen por sus gustos reales más que por los consejos estilísticos de una consultora de modas, les aseguro que se sentirán bien.

1 comentario:

Ñoña memoriona dijo...

You´re the devil in disguise, oh yes you are