lunes, 7 de enero de 2008

Defensa


Este fin de semana supe por la radio de la existencia de la Corporación Pro defensa del pequén cuyo presidente ganó el cargo por zamparse 25 de una sentada.
Lo divertido es que los caballeros representantes-voceros más conocidos de la agrupación son suegro y yerno.
Me tinca que don Enrique un fin de semana con hambre le dijo a Nelson:
"Vamos a comernos unos pequenes"
"¿Y dónde, si ya casi no se ven?"
"Al Mercado, pues hombre. ¿Cómo es eso que ya no se ven?"
"Es que ya casi no quedan lugares que los preparen"
"Ah no, tenemos que hacer algo, una corporación para defenderlos"
"¿Y quién la va a presidir, usted o yo, suegro?"
"El que se coma más pequenes al hilo, pues mijo"
"¿Cómo le ponemos a la corporación?"
"En el camino vemos, ya apurémonos que de tanto hablar me dio hambre"
Lo más probable es que nunca haya pasado eso, pero es entretenido imaginarlo, y hacerlo con fondo musical: Violeta cantando "quiero bailar cueca, quiero tomar chicha quiero ira al mercado y comprarme un pequén, ir a Matucana, pasear por la Quinta y al Santa Lucía contigo, mi bien"

Propongo entonces que se formen las corporaciones correspondientes para defender el huevo mol, el manjar blanco, los porotos con pirco y el guiso de mote. Me ofrezco para presidenta.

3 comentarios:

Ñoña memoriona dijo...

DDDLLTC:
Defensa del dulce de La Ligua y las tortas de Curicó

Anónimo dijo...

Yo defendería la leche asada hecha en casa, las humitas en olla, el tomaticán y la sguatitas a la jardinera, también la tortilla de sesos, los riñones al jerez.mmmm!, tantas cosas ricas que no como hace tiempo y que a mucha gente no le gustan

Ñoña memoriona dijo...

Son todas cosas que requieren tiempo: para encontrar los ingredientes, para preparar y cocinar. Tiempo que ya no se dedica a la cocina.
Mmmmm me comería un manjar duro como el que hacían unas tías viejas en Duao, pero no puedo estar toda la tarde revolviendo una olla de cobre, no tengo la olla, ni leña, ni la leche de vaca que se necesitan. Buuu