martes, 22 de enero de 2008

Doble estándar a doble sentido


Dicen que nuestro país es una tierra de contrastes, yo más bien pienso que de matices, pero hay algo que nos ha hecho distintivos como sociedad: las variaciones y grados de doble -algo que tenemos. Es como si Jano (el dios romano, no un Alejo) fuese parte de nuestro escudo nacional, sin el sentido de principio y final, sino porque muestra caras diferentes dependiendo desde dónde se le mire.
No creo necesitar ejemplos para graficar las dos caras que muchas veces solemos mostrar dependiendo de la persona, la situación y el ánimo.
Es un cuento medio esquizofrénico.
Esta dualidad también se ve en la forma de interpretar los dichos. Algo que nos marca como chilenos es que somos los reyes del doble sentido (¿será porque no nos atrevemos a decir las cosas de frente?), en todo contexto social o cultural.
Uno se va a costumbrando a no tomar tan en serio esos comentarios y a reírse, aunque hay veces en que me avergüenzo y es necesario un "oye, no sean cochinos, poh" para hacer ver el desacuerdo.
O sea, es aceptable la picardía y el doble sentido, pero en dosis que lo mantengan gracioso y siempre que el interlocutor participe de la "atmósfera". No se puede llegar y echar una talla "cochina" si no conocemos a nadie o si se está en un ambiente muy serio.
Bueno, entonces me despido deseándoles que lo pasen muy bien.
(jajaja con todo el sentido que quieran interpretar, se trata de buenos o muy buenos augurios, de nuevo jajaja)
Suerte a todas y todos.

2 comentarios:

markin dijo...

por eso mismo se oye, cada cierto tiempo "UBÍCATE".

Yo juego mucho a tener el habla del lumpen, lógico que con mis amigos; aunque, hay veces que se me escapa.

El doble sentido, creo que lo llevo desde el tiempo en que jugaba ajedrez, frases como:

"ahí te intruzco la pieza en el centro"

"Los alfiles apuntan a la dama"

"y la pieza penetra en el centro"

...

La lengua me ayuda mucho, el uso de arcaimos o neologismos.

Es mágica la combinaciónd e palabras :)

Siempre con ubicación

chau

Ñoña memoriona dijo...

Claro, porque una cosa es reírse y otra incomodar.