lunes, 21 de abril de 2008

Pérdida


No encuentro mis llaves, las busqué en todas partes; en la cocina, el baño, debajo del sillón. He pensado que hasta es una metáfora de mi incapacidad para abrir puertas en el mundo laboral. Busco, busco y nada.
Entremedio me acuerdo de cosas que perdí y me siguen penando, como la Barbie rocker desaparecida misteriosamente cuando fui a jugar a la casa de una amiga (sí Anita, me acuerdo, por eso no fui nunca más a tu casa), o mi playmobil de niña con cochecito y una muñeca diminuta, o las cartas para ver la suerte, o mi cassette Tercer Mundo de Fito, o la buena fe en la gente cuando me cagaron en una pega.
Entre escribir y pensar, se me ocurrió buscar de nuevo y las dichosas llaves aparecieron en un estuche (¡Yupi!).


4 comentarios:

Maximo Valencia dijo...

Malditas llaves. El otro día fui a carrtear al Parque Almagro, a ver a Chico Trujillo y me curé con escandalo, la cosa es que cuando llegé a casa, fondie la billetera, para que mi madre no me intrusiara. Al otro día no me acordaba donde diablos la habia puesto y bloquie la tarjeta de falabella y el carne de identidad. AL final la encontre bajo mi colchon.

Quedé tan rayado con Casero, que me vi casi todos los videos de Chachacha.

gracias por pasar y hasta pronto

un abrazo!

Ñoña memoriona dijo...

Cha Cha Cha tiene algo medio adictivo

c. dijo...

has pensado en la responsabilidad de los duendes?? claro q ellos no andan escondiendo la fe en las personas.

Ñoña memoriona dijo...

¡Pequeñines traviesos escondiendo las llaves en sus sombreritos rayados!