jueves, 27 de marzo de 2008

Mi vecino perro


Vivo en un edificio sin ascensor y el único perro de mi piso era el Yorkshire vecino. Cuando llegamos nos miró con curiosidad, pero cuando se encontró con mi perra surgió en su diminuto corazón un odio ferviente a toda mi familia. Cuando alguno llega, sale, bota la basura o habla en el pasillo el mini perro (el técnico del cable una vez preguntó ¿usa pilas?, ja ja) ladra, ladra y después ladra (además de rascar la puerta). Es molesto, pero puede ser comprensible: éste era su territorio hasta que osamos venir. Ha pasado más de un año desde nuestra llegada y él sigue constante en sus ladridos y pequeños gruñidos. La señora de al lado dice que tiene complejo de Rotweiler.
La que tiene complejo de Boxer es la vecina justo del frente; nunca saluda (lo intento cada vez que la veo) y siempre anda con cara de malas pulgas, solía estacionar el auto 15 centímetros pasada de la línea (quitándonos ese espacio), por lo que varias veces le pusimos papelitos (nunca la encontramos en su depto.) en el parabrisas, todos extremadamente corteses ("por favor respete las marcas del estacionamiento"). No sé si se debe a eso su expresión perruna. Bien desagradable. Por suerte en los pisos de más abajo hay unas señoras bien amables con las que da gusto encontrarse en la escalera, en la feria o en la plaza, el administrador es súper caballero y varios vecinos han sido muy acogedores. Creo que es bueno conocer a quienes viven cerca, hace la vida más agradable. No más caras de perro, por favor.

(El dibujo tan chori es de A. Montt)

3 comentarios:

Ya tú sabes dijo...

Guau, qué post!

sergio dijo...

pobres boxer, no merecen esa comparación. Más bien parece un pitbull.

Ñoña memoriona dijo...

Ja ja ja