lunes, 12 de mayo de 2008

Espejito, espejito


A mayor concentración de gente, más grandes las leseras. Ayer se me ocurrió ir a comprar pan al supermercado como a las seis de la tarde y casi me tragan las hordas celebrantes de las madres. Patudez y colas para comprar tortas, mal genio del señor de la pesa del pan, promotoras de colonias con cara de poto, gente sacándose fotos con una capa y coronita.
Es raro cómo se porta la gente, basta que te pares a mirar algo (estatua, dibujo, cuadro), para que unos tres más decidan mirarlo. Basta que uno empiece a subir la escalera más rápido para que salten otros a hacerlo. He probado ponerme a mirar hacia arriba de un edificio para que algunas señoras hagan lo mismo (y resulta).

¿Será un efecto colateral no deseado de jugar cuando chicos al "monito mayor"?
¿Será por eso que sobreabundan los mimos?



6 comentarios:

Ya tú sabes dijo...

Monito mayor, Simón manda, rojito manda más. Pito pito colorito
Boliiiii

Alex dijo...

Bueno igual es chistoso eso de la gente. En japón pusieron cámaras indiscretas en donde algunos se tiraban al suelo gritando y toda la gente hacía lo mismo. Era muuuuy gracioso.
Me parece que tu eres Mamá, si es así feliz día, aunque debieran celebrarte
todo el año.
Un abrazo
Alex

Maximo Valencia dijo...

Creo que el sindrome del mol esta funcionando. El consumo me consume...

y si, me he quedado analizando discos y ay gente que tambien se queda, solo por que lo estaba comentando con algun perdido como yo.

un abrazo!

Ñoña memoriona dijo...

Gracias por el saludo...

Acerca del post pensaba cuántas veces he escuchado: uy, yo también, a mí igual, justo como a mi vecino...
Creo que necesitamos sentir que pertenecemos a algo, aunque sea en apariencia y durante pocos segundos. Sentirse entre pares, entre iguales. Debe ser eun rollo medio "psicosociocomunicacional" (lo que sea que usted pueda interpretar del término)

pez dijo...

Odio las hordas de supermercados per sé... no me quiero ni imaginar cómo son las del día de la madre.

Han de ser del terror.

Ñoña memoriona dijo...

son de temer