miércoles, 28 de mayo de 2008

Parapapan


Qué cosa más rica un pan recién hecho con mantequilla que se va derritiendo en el segundo que se esparce (recuerden el contexto en que escribo: mañana fría después de varios días llovidos, o sea, frío y hambre). He conversado con amigos acerca del "hambre de pan" constante que tenemos los chilenos. Nos asalta a media mañana, mediodía, en la tarde y muchas veces en la noche. Es difícil de controlar porque como que está aceptado socialmente, por eso también es tan difícil restringir el consumo.
Estando en el Jardín Infantil visitamos la panadería de un compañero, Marco, y nos maravillamos al ver tal cantidad de panes.
Sé que no sólo vivimos de pan, pero comemos sandwiches como locos; lomitos, hamburguesas de cadena gringa, sánguches de pernil con palta, Barros Luco y Jarpa, completos, pan con huevo revuelto, con mortadela, con jamón y más completos (somos los reyes de las completadas). Clacla me contaba que en un carrito en Playa Ancha vendían choripan y -para los tiempos de vacas flacas- pan con papa (insólito pero cierto).
Lamentablemente, con la llegada de las cadenas de comida rápida y los supermercados llegó también el pan plástico, muy esponjoso, medio dulce y medio falso, pero el verdadero sigue dando la pelea en nuestras panaderías, almacenes y amasanderías.




4 comentarios:

Alex dijo...

Consumimos mucho pan...pero es tan rico. jajaja

pez dijo...

¡Ay! Pero cómo me haces esto... son las 12:00, con el hambre de media mañana y ya me dieron ganas de comerme un pancito... te juro que llegó a salir olor a pan con mantequilla de la pantalla del computador... y tú, ¿ya te comiste el tuyo?

pez dijo...

Fe de erratas inmediata: hambre de medio día

Ñoña memoriona dijo...

Son las cosas del hambre, como cuando vamos hambrientos al supermercado y compramos miles de chucherías y "extras". En realidad ahora voy a comerme un "sanguchito" para la once, resistí lo más que pude, pero soy débil ¡Dios!.