jueves, 17 de julio de 2008

Hablar antiguo


Conversábamos con una amiga y de repente salió el "surmenage", palabra tan pero tan anciana que ya muchos ni saben qué significa.
Es usada por la misma generación que todavía dice: "súper dije", "soponcio", "colérico", "grogui", "cucarro", "paletó" y "macuco" (que podríamos traducir como rica, ahuevonamiento, loco, raja, tembleque, chaleco y vivo).
No les interesa el qué dirán y dicen lo que piensan, alegan harto y les gusta comer dulces de licor y galletas de vino (no estoy hablando de los argentinos, por favor).
Escuchan boleros y muchos de ellos usan los pantalones casi llegando al pecho. Se alegran con un saludo y una conversación, aman los zapatos de tela con chiporro y las bolsas de plástico para llevar papeles. Mantienen a la industria de sustancias, gomitas y caramelos. Saben más de la vida que de los controles remotos. Se ríen de verdad aunque a veces les falte algún diente. La mayoría vota y tienen historias para entretener a varias generaciones. Saludos a ellos y ellas, aunque no creo que lean este blog.




10 comentarios:

Llaeweth dijo...

¿Y qué vendría siendo "surmenage"?

¿Cómo irá a ser una de vieja?

¿En qué andará el mundo en esa época?

Hoy, puras dudas, ninguna afirmación.
Recordé "El libro de los por qué", una sección que venía en una especie de enciclopedia llamada "El tesoro de la juventud" que, por supuesto, aún conservo.

Saludos

pd: Y escuché tus podcast. Pez tenía razón, lees muy bonito.

Ñoña memoriona dijo...

¡Gracias por el cumplido!, el surmenage es cuando por estrés a una persona se le olvidan momentáneamente las cosas, como en un examen de grado, por ejemplo. Es quedarse en blanco de pura neura.
Creo que de vieja voy a ser muy rezongona y buena para comer alfajores.
Qué buenos esos libros, como los de Charlie Brown. También me gustaba la revista Petete y la Oreja Pestaña y Ceja (el programa tampoco me lo perdía). Los libros que me gustaban y no he vuelto a ver son de la Colección Muñequitos, con fotos, tapas y páginas gruesas. En la portada, debajo del nombre del cuento había un "holograma", esas fotos con relieve de rayas horizontales que si se miran en diferentes ángulos, parece que se movieran.

coca dijo...

te falto el que las cosas estan pichi-caluga, que alguien es caido del catre, o que chilla más que chancho en la batea. ...Tía Pepa..., te quiero mucho

Ya tú sabes dijo...

Y les gustan mucho los helados!!

yop dijo...

y el malón.. el frigider... y la chomba..
Aunque debo reconocer que hay varias que no había escuchado nunca... "grogui" y "macuco".. demasiado!!! jajaj

Javi dijo...

Chungales! me gusta eso del idioma "abuelado" ejejje suena entretenido, y cualquier cosa es mejor que la jerga reguetonera-pokemon, que no casho una... Pero, no uso casi ninguna de esas palabras!

Se me notan los años menos :(

Ñoña memoriona dijo...

Si conocemos las palabras es probable que algún día las usemos, aumentando nuestras posibilidades para expresarnos.
¡Qué Macanudo!

pez dijo...

Yo digo soponcio y colérico habitualmente, son tremendas palabras.

El Libro Gordo de Petete era lo máximo, igual que El Tesoro de la Juventud que tenía unas ilustraciones impresionantes. Mi goldo progenitor me lo leía en un sillón cuando llegaba del trabajo. Y la colección muñequitos era bella, yo nunca la tuve pero la leía donde mis amiguitas.

También tuve Mi Primer Diccionario y todos sus cuentos, ¿se acuerdan de ése?

Llaeweth dijo...

A mí me gustaban unos libros del ratón Camembert, que recorría y mostraba el mundo. El recuerdo que tengo es bien vago, recuerdo que me iba en las tardes a la biblioteca del colegio y los leía.

Entre la generación del soponcio y la nuestra, está aquella que encuentra que las cosas buenas son "flor" y, mejor aún "flor flai"

Ñoña memoriona dijo...

¡Cierto!