domingo, 19 de octubre de 2008

Donde Fueres


Siempre me sorprende la capacidad de adaptación que tenemos los seres humanos, atentos a reconocer algunos elementos en las personas y lugares y aplicarlos al comportamiento. Un caso llevado al extremo son los humoristas imitadores y los que van un fin de semana a Mendoza y vuelven hablando che.
Yo creo que muchas veces lo hacemos inconscientemente y es un mecanismo de defensa para no demostrar vulnerabilidad (para no andar con un cartel que diga "no soy de aquí"). Siempre que voy a un lugar que no conozco mucho y encuentro señales de alerta de que puede ser peligroso, trato de demostrar (con el lenguaje corporal) que sé perfectamente lo que estoy haciendo o dónde voy. Si estoy muy perdida, me acerco piolamente a un kiosco o negocio y pregunto dónde queda la calle tanto. Me carga parecer turista, aunque lo sea. Será que valoro el no llamar mucho la atención en todo orden de cosas.
Es como cuando he tenido que ir a sacar plata al banco, voy con una ropa común y corriente, con un bolsito poco llamativo y me fijo que no haya gente viendo cuánta plata saqué. Suena a persecución, pero imagínenme en mis tiempos estudiantiles yendo al banco cerca del Mercado en Valpo a buscar la única plata que tendría en el mes... tuve que inventar un sistema para evitar a toda costa los asaltos o las aperturas de mochila, tan comunes en Uruguay con Yungay.


10 comentarios:

Ya tú sabes dijo...

haz lo que vieres

pez dijo...

Yo soy igual de choriza sacando plata... llevo mi mochila canera de doble fondo, meto all the money around the world ahí, y salgo con mi cara de universitaria despistada.

Lo peor es cuando la cajera grita: SEÑORITA AHÍ ESTÁN SUS 250 MIL PESOS...

En fin, saludos Ñoña Cantarina.

Ñoña memoriona dijo...

Cajera boquifloja promotora de galletas "gritón"

Sebastian Norris dijo...

Kiuoooo ???!!!

Oye y por que no sacabay la plata en otro lao ??
Me pregunto yo po.
=D


Que esti bien.
Becho becho.
Babai.

Ñoña memoriona dijo...

Porque me quedaba cerca de la U y de paso a mi casa. Además del cajero me daban un cheque y la sucursal estaba también en esa esquina, frente al Banco del Estado (ahora BancoEstado nomás). A la vuelta estaba el BCI, donde pagaba la U al recibir la plata.

pez dijo...

La Ruta de la Ñoña (económica).
Lo siento, tengo sueño, pasé a ver que había, y ayer o antes de ayer o antes antes de ayer mi madre veía ese programa en la tv, con el caballero Astorga a la cabeza. La pega que todos queremos. Ah que sí.

Maximo Valencia dijo...

posteo nocturno, a minutos de que entre el nuevo post.

Ay que ser precavido, yo no soy asi, capacito que me ponga a contar la plata en la calle o me compre un helao afuera del banco con 10 lucas.

seria!

un abrazo!

Ñoña memoriona dijo...

menos estrés en tu vida

coca dijo...

Oye, siempre valoré eso de pasar inadvertido, cuando empecé a ir a comprar con grandes cantidades de dinero en efectivo, me fabrique un bolsillo secreto dentro de los calzones y sujeto a la cintura con un elástico, me ponia las condoras viejas y la polera más desteñida, con cara de soy la nana que me mandaron a comprar pan. Ahora con los cheques y tarjetas afortunadamente no tengo que hacer eso, pero igual nunca me pasó nada, y podría haberme pasado...siempre la cuento porque me parece memorable como experiencia de vida, un lolo me quizo asaltar, y que si no le entregaba la cartera me metía una bala..., yo le dije ¡ meteme la bala no más kjxjhjk, creís que me hacís un mal, no, matame no más, me hacís un bién!, se dió media vuelta y se fue... ¡plop!

Ñoña memoriona dijo...

Qué susto!!