miércoles, 15 de octubre de 2008

Investidura


Gracias a la tecnología del chat, conversaba con Gi, que hace poco juró como abogada y fue investida por la Corte Suprema. Pensaba cómo una ceremonia o unas palabras cambian el estado de las personas. Se podría decir que les dan poder, o los cambian. El Discurso ceremonial en acción.
Es raro si uno lo piensa, tiene que ver con la confianza y el poder (A propósito, qué harto he escuchado de Michel Foucault estos últimos días). Se necesita que los participantes creamos en el que está hablando, como en el oficial cuando declara a una pareja "marido y mujer", que alguien le haya dado la capacidad para hacer estos cambios y que éstos se respalden con algún documento para que tengan validez ante los demás. Los humanos somos bien de ritos y ceremonias, aunque pasen los siglos.




4 comentarios:

mi despertar dijo...

La simplicidad genial de tu blog me ha gustado
Besos desde Miami

Sebastian Norris dijo...

Le ganamo a Argentina Ñoña !!!!!!!!
Oye hace tiempo que no pasaba por aca.
Poco tiempo, ute sae.

Felicitaciones a la Gi.

Besos Ñoña.
Baibai.

Ñoña memoriona dijo...

Gracias por pasar por acá.
Felicidad nacional futbolística. Yo creo que le ponen mucho color pero es tan bueno que la gente esté alegre y celebre...

Aureliana dijo...

Es cierto lo de las palabras, son más poderosas que las armas, además que configuran tus esquemas mentales de tal manera que tú te crees que el que está delante tuyo tiene la autoridad suficiente para cambiar tu estado civil, por ejemplo... Un beso!